Al aceite de coco se le atribuyen propiedades cuasi milagrosas: sirve para bajar de peso, es antiinflamatorio, antimicrobiano, mejora el «metabolismo», es bueno para el corazón, cura el cáncer… ¿mito o realidad?.
El aceite de coco es un caso muy curioso: pareciera existir una controversia sobre si es o no saludable, cuando la evidencia científica es muy clara: no deberíamos recomendar su consumo frecuente.
Como ya sabrás a estas alturas, lo que dicen los influencers, las notas de algunos medios, o incluso nutricionistas o médicos «que-quieren-que-sepas-la-verdad-que-te-quieren-ocultar» no suele ir de la mano con lo que dice la evidencia científica.
Pensemos: si el aceite de coco fuera, como se suele decir, cuasi-milagroso, sería muy fácil demostrar sus beneficios, ¿no? En definitiva, detrás hay un negocio de miles de millones de dólares, empresas poderosas y con mucha espalda e interés para financiar estudios.
Cuando ponemos manos a la obra y revisamos qué dicen los trabajos científicos sobre el aceite de coco, vemos que las afirmaciones rimbombantes y click-baiteras no se sostienen en absoluto. A la fecha, los estudios realizados en seres humanos no muestran beneficios ni para el descenso de peso, ni para la resistencia a insulina, ni para los niveles de inflamación ni el sistema inmune.
Algunos estudios preclínicos muestran efectos antitumorales o antiinflamatorios del aceite de coco… pero estos trabajos están hechos en animales de laboratorio o en células aisladas, y no se han replicado en seres humanos. ¡No se deben extrapolar resultados de ciencia básica (hecha en tubos de ensayos o animales) a seres humanos! Esto es algo muy elemental para cualquier persona con una mínima formación en ciencias biológicas… de la cual carece la mayoría de los influencers.
Una revisión sistemática con metanálisis publicada en el año 2020 en Circulation analizó el efecto del aceite de coco en marcadores de salud cardiovascular en seres humanos. Los resultados muestran que el consumo de aceite de coco incrementa significativamente los niveles de colesterol LDL, lo cual es negativo para la salud cardiovascular. Esto no es sorprendente, ya que el aceite de coco está compuesto sobre todo por ácidos grasos saturados, siendo el principal el ácido láurico (C12:0), que tiene un potente efecto elevador del colesterol sérico. El mecanismo principal mediante el cual las grasas saturadas aumentan los niveles de colesterol consiste en reducir la expresión del receptor hepático de LDL.
En la revisión no se observaron efectos significativos en el peso corporal, perímetro de cintura, porcentaje de grasa, niveles de inflamación ni de glucemia en ayunas. Es decir: se demostró claramente un efecto negativo, sin demostrarse efectos positivos.


